En septiembre se lanzará en Chile "Cada niño un lector", un manual con estrategias innovadoras para enseñar a los niños a leer y escribir. Su autor, el norteamericano Stanley Swartz, es Doctor en Educación de la Universidad de California y dirige la Fundación para el Aprendizaje Comprensivo de la Lecto-escritura, en esa universidad. Swartz estuvo en Chile el año pasado, como asesor de un programa de "Aprendizaje Comprensivo" que puso en marcha la Universidad Católica. Gracias a proyectos de este tipo, Swartz es considerado un experto en el tema y ha recogido diversas experiencias en el mundo para enseñar a los niños a leer y escribir. Si bien "Cada niño un lector" está orientado a los profesores, sus consejos prácticos pueden ser ejecutados tanto en el hogar como en las salas de clases.



A continuación les entregamos cinco consejos extraídos del libro "Cada niño un lector":

1.- DESDE PEQUEÑOS LEERLES EN VOZ ALTA: La lectura de cuentos por parte de los adultos es una experiencia significativa para los niños, no sólo por los lazos emocionales que se refuerzan, sino también porque los ayuda a ejercitar la lectura. Los niños aprenden a leer y escribir más fácilmente cuando han tenido contacto temprano con los libros y ya saben cómo manipularlos, incluso antes de llegar a la escuela.

Que les lean en voz alta, facilita el aprendizaje y práctica de la lectura en los niños porque al escuchar a sus padres leyendo se dan cuenta de cómo se estructuran las frases, el juego de las entonaciones, además de ayudarlos a imaginar los diversos escenarios que les leen.

2.- CORRECTA SELECCIÓN DE TEXTOS: Según Stanley Swartz, buscar los libros adecuados para los niños es muy importante. A la hora de elegirlos, recomienda tener en cuenta los siguientes criterios:

- La relación entre el dibujo y el texto, que les permite apoyar visualmente la lectura, de manera que no se aburran.

- La longitud y cantidad de texto: al principio, una extensión más breve les permite a los niños no perder la concentración en lo que escuchan o leen.

- Fijarse en la familiaridad que tienen los niños con el contenido o con el lenguaje: la idea es que el texto les permita reconocer lugares, nombres, situaciones, de manera que se sientan identificados o lo puedan relacionar con algo o alguien a quien conocen.

3.- ESCÚCHELOS CUANDO LEEN Y GUÍE LA LECTURA DE LOS NIÑOS: Frecuentemente haga que su hijo le lea en voz alta y, cuando sea necesario, corríjale las palabras, ayúdele con el énfasis del texto. Si se requiere también ayúdelo con la comprensión de lo que ha leído. Si hay alguien cerca guiándolo, es poco probable que se frustre con una palabra que no entiende o que no pueda leer correctamente. Guiar la lectura de los niños repercute en que cultiven una mayor independencia al momento de la lectura, además de corregir los errores que cometen al leer.

4.- ORGANIZAR EL AMBIENTE DE LECTURA: Es importante crear un ambiente grato para que la lectura no parezca una tarea extenuante. Que preferentemente lea en un lugar distinto a donde realiza las tareas. De esta manera, no asociará la lectura con un ejercicio obligatorio, sino más bien con una actividad de distracción. Esto, más la correcta elección de los libros, repercutirá en que los niños lentamente se sentirán más atraídos por la lectura.

5.- PRESENTE EL LIBRO ANTES DE LEERLO: Comente el título, la imagen de la portada, los nombres de los protagonistas y de qué se trata la historia. Después de esto el niño estará más concentrado leyendo o escuchando lo que le leen, pues los niños tienden a buscar información específica al momento de la lectura.

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